El domingo 29/04/07 se puso en escena en
Hace unos treinta años conocí de la manera más peculiar a un tenor, ¡quien me fue presentado cantando por teléfono el aria E lucevan le stelle! Me sorprendió por su timbre y condiciones vocales espectaculares. Luego en persona lo comprobé. Era Miguel Sánchez -el Turiddu de esta función- quien nunca se pudo librar del cariñoso apodo de “Tinaquillo”. Hoy, a la vuelta de un tiempito (!) vuelvo a presenciar sus extraordinarias facultades vocales con tonantes agudos, aunque ahora con evidente fatiga vocal, seguramente por forzar el repertorio más dramático, exigirse un torrente de voz mayor que el que tiene por naturaleza y sacrificar el lirismo, el fraseo de sonoridades puras y la belleza que en el fondo tiene su instrumento. Ojalá que se replantee a tiempo su técnica y abordaje del repertorio, pues tiene musicalidad, don teatral y temperamento.
El director Izcaray es un veterano músico, con gran experiencia nacional e internacional, poder de comando sobre la orquesta, conocimiento estilístico y extraordinario sentido de la interpretación, verista, en este caso. Imprimió a la orquesta una gama dinámica muy expresiva y extensa, quizá con algunos excesos en los fortissimi que en ocasiones opacaron las voces de Turiddu y Santuzza (final del duo Bada Santuzza, schiavo non sono). Sin embargo la vivacidad de los tempi, sin concederle muchas licencias a los cantantes, permitió una tensión dramática constante y una compenetración interpretativa entre
Katiuska Rodríguez fue la estrella de la tarde. Todas las virtudes vocales son pocas para narrarlas aquí. Voz potentísima de mezzo lírica con centros y graves redondos y squillo (o brillo penetrante) y pulsante vibrato en los agudos que sobresalieron a plenitud en Voi lo sapete o mamma, pero lo más importante es su don de intérprete que pasa con sorprendente versatilidad del dramatismo desgarrador a la dulzura suplicante más lírica y conmovedora (no no, Turiddu…). Pensamos que a veces hay un desbalance entre sus registros medio y agudo respecto a los graves, que los tiene y son excelentes, pero que decaen y lucen débiles aunque no lo sean. Consideramos que podría darles mejor color aplicando más “máscara” para reforzar algunos efectos dramáticos. No hablamos de exagerarlos al estilo Marilyn Horne sino pensando en el modelo técnico de Simionato. Lo que nos sorprende y preocupa es que esta cantante, que ya debería estar desde hace tiempo haciendo una gran carrera internacional en los mejores teatros del mundo, porque está totalmente preparada, aparezca en el programa como estudiante de canto.
Me permito recordar, con conocimiento de causa, dos ejemplos del pasado, cuando la inseguridad de esas cantantes, las más superdotadas que hemos tenido, ya habían asombrado a todos los públicos por estar totalmente preparadas técnica y musicalmente, cometieron el error de irse al exterior, pero no a hacer carrera, sino… ¡a estudiar canto! .¿Qué les pasó?, que les cambiaron la técnica y les arruinaron las voces. Estudiar es bueno, convertirse en estudiante profesional no lo es. Estamos seguros de que este no es el caso de esta inteligente vocalista, quien probablemente estudia estilos musicales y repertorio. Ojalá que alguna persona culta que esté en posiciones de gobierno hoy tuviera la generosidad, inteligencia y patriotismo de hacer que el Estado venezolano le financiara el inicio de su carrera, pues con seguridad daría gloria a nuestro país. Hay dinero suficiente para muchas cosas ¿por qué no habría para eso?.
Alfio fue Gaspar Colón Moleiro. Observamos en él un magnífico desempeño escénico y vocal, bien preparado técnicamente, con facultades tímbricas para el repertorio de barítono dramático y el de bajo cantante, que seguramente podría explorar con éxito gracias a sus registros cavernosos y cuerpo de voz sonoro y vibrante (destacados en compare Turiddu, fate come piu…). Haciendo un paralelo (al estilo del libro de Lauri Volpi), diríamos que la voz de Gaspar es del linaje de la de un Justino Díaz: voz flexible y extensa llamada también de bajo-barítono, a diferencia del bajo cantante puro, que es limitado en el registro agudo. No es el caso de Colón Moleiro, quien tiene un registro extenso, pero quizá la eventual opacidad en los agudos se debe a que los cubre excesivamente y limita así su brillo, aspecto que es fácilmente modificable si él lo desea.
Un elogio para Margarita Troconis, una Mamma Lucia sensible, expresiva y de interesantes graves. Un estímulo para Mairín Rodríguez como Lola. Voz de bastante buena calidad y registro superior bien colocado y sonoro que lució en el final de Fior di giaggiolo. Con mayor guía escénica y a medida que desarrolle su técnica logrará recompensar su esfuerzo. Miguel Issa realizó la dirección escénica con gran lógica dramática.
(Publicado en Tal Cual, página 19,el 3 de mayo de 2007)
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