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La Coctelera

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LA MÚSICA CRIOLLA EN SIBERIA

Nuestros mejores músicos están conquistando el mundo. Entre ellos el estupendo “DUO SIBERIA-CARACAS EXPRESS” formado por la pianista venezolana Teresa Cos y el tenor siberiano internacional, Nikolay Nazarov. Han realizado giras por Suiza, Portugal, Turquía, Colombia, España, Ucrania y Venezuela. Ahora han ido más lejos, hasta Siberia y Crimea, nada menos, donde han llevado música de los compositores latinoamericanos y hasta nuestra música llanera. Nuestro colega crítico musical Andrey Tuliantsev nos hace llegar su reseña que publicó el 4 de Julio del 2007 en el diario local Dnepr luego de haber escuchado al duo en el auditorio Filarmónico de la (impronunciable) ciudad de Dnepropetrovsk (deléitese con las fotos en http://dnepropetrovsk.russian-women.net/) Dice, entre otras cosas: “Podemos señalar como mejor concierto de la temporada, al recital del dúo Cos-Nazarov. El público, no solo aceptó con admiración cada número, sino que además, no quería irse y exigió varios bises”. Nuestros músicos, quienes vestían trajes típicos latinoamericanos, maravillaron al público siberiano, lo cual se deja ver en las elogiosas palabras que publicaron sobre ellos: “Teresa Cos, famosa pianista venezolana, profesora y autora de varios métodos de enseñanza musical y de piano acompañante, poseedora de varias condecoraciones, en Venezuela al igual que en nuestro país, se la cataloga como Artista de mérito’. Toca obras de cualquier compositor y estilo; porque la técnica pianística de Teresa Cos es universal; su manejo de la dinámica, del pedal, la articulación, los fraseos, el tempo y el ritmo, es perfecto. En su arte inolvidable se compaginan cualidades de acompañante y solista perfectamente fusionado”.

El crítico hace notar en su reseña el carácter distinguido de Teresa, cuando señala: “Con su manera aristocrática, elegante y tranquila, conquista al público. Destaca con interés cómo los extranjeros aceptan la música latinoamericana y le alegra que el gobierno apoye su arte”. Sobre Nikolay, señaló:Ha sido galardonado en concursos Internacionales. Finalizó su preparación en el Conservatorio Superior de Odessa ‘A. Nezdanova’. En el año 1991 viaja a España en búsca de su realización musical. Actualmente es contratado en muchos países. Habla un español perfecto. Es abierto, emocional, increíblemente atractivo –dice el analista- la gente de este tipo la llamamos en ruso: ¡Tenor-Alma!”. “Ha emocionado a todos los oyentes. Tiene voz fuerte y expresiva de tenor lírico-dramático de gran diapasón, alcanza cualquier nota. El color de su timbre es muy bello; en su voz hay brillo de metal y destellos de plata. Posee gran técnica vocal. Sus legati y pianíssimi son correctísimos;”. El duo interpretó entre otras obras: “Arpa” de E. Serrano, “Te quiero dijiste” de María Greever, “La Rosa y el Sauce” de C. Guastavino, “La morena de mi copla” de C. Castellanos, “Solamente una vez”, “El día que me quieras”, “Azulao”, “Desesperanza”, “Mañanita pueblerina”, “El Ordeñador” de A. Estévez. El público deliraba y secaba sus lágrimas gritando en español “Olé”.

Debemos aplaudir a estos valiosos artistas que llevan nuestra música a los lugares más remotos del planeta. El dúo Cos-Nazarov es un orgullo patrio.

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LA MÚSICA PATRIÓTICA (4 de julio, 2007)


A propósito de la fecha patria que celebraremmos mañana, no debemos olvidar la música, que fue un elemento sin el cual, probablemente no se hubiera logrado la independencia. Las bandas de música fueron imprescindibles en nuestros campos de batalla, pues sustituían a las telecomunicaciones. En épocas en que no se conocían los walkie talkies ni las radios de campaña, cada toque tenía su mensaje en clave para los Jefes de tropa, que les indicaba qué hacer o por donde atacar. El himno, igualmente, como símbolo de la patria, ha tenido una función imprescindible en el devenir de nuestros pueblos. No existiría la historia de los países latinoamericanos sin los himnos. Ninguna de las interminables luchas que libraron se pudieron concebir sin un canto inspirador que sirviera en cada ocasión como escudo a las balas y a los cañonazos. Podría decirse sin exagerar, que sin los himnos no hubiera podido consolidarse la evolución política latinoamericana. Sólo tenemos que pensar en las características de aquellos tiempos anteriores a la radio y a la televisión, en los que la máxima tecnología comunicacional era el pasquín o la hojita impresa, con algunas arengas en contra del régimen. La manera más eficaz y más económica de comunicar clandestinamente un mensaje patriótico en las oscuras callejuelas de coloniales, era entonando con fuerza un buen himno libertario o una canción patriótica, para luego correr antes de ser aprehendido, fusilado y exhibida su cabeza, como un aviso para el que se atreviera a atentar nuevamente contra el régimen español. La canción patriótica fue el género más temido en nuestra historia. Un “Gloria al bravo pueblo que al yugo lanzó” entonado oportunamente en las calles de la Caracas colonial tuvo efectos de conmoción social, al igual que La Carmagnole

en la Francia de 1792 o el Rumbala, rumbala, rumba lá, para los republicanos o Cara al Sol para los franquistas, en tiempos de la Guerra Civil española. El llamado “lenguaje universal” no solamente es comprendido sino sentido profundamente. Los movimientos políticos más exitosos, como el independentista americano del siglo XIX, el nazismo, el fascismo italiano y el republicanismo español utilizaron con gran eficacia sicológica la música para exaltar las pasiones y lograr sus fines políticos. Los himnos, como lenguaje que llega al corazón, en nuestros países tuvo características especiales ya que muchos no conocieron nacionalidades, fueron realmente himnos Latinoamericanos. El autor de la letra del de Guatemala fue el cubano José Joaquín Palma (1844-1911), "La Borinqueña" himno de Puerto Rico, nació de una danza escrita 1867 … ¡nada menos que por catalán!: Félix Astol Artés. “Dios y libertad" himno mexicano fue compuesto por un español, Don Jaime Nunó (1824-1908) o el de El Salvador, por un director de ópera italiano: Juan Aberle (1846-1930). La música del himno que cantaron por primera vez los chilenos, frente al General O’Higgins en 1819, fue el argentino. Esto demuestra que la separación territorial de nuestros países, es casi siempre arbitraria, y no tiene razón ni cultural ni histórica. Aquí se comprueba el dicho: “la música une a los pueblos” …y los polìticos los separan”!

El mito del oido musical recientemente nos referimos los

EL MITO DEL OÍDO MUSICAL (12-07-07)

Recientemente nos referimos a los mitos que han impedido el desarrollo de la apreciación musical en el público general. El primero, “el mito de la dificultad”, que consiste en considerar que la música es un misterio y apreciarla en profundidad es muy difícil, casi imposible, sólo para eruditos. El segundo: el mito del “loro viejo no aprende a hablar”, que se explica por sí mismo. Ahora trataremos de neutralizar el tercero y más destructivo: “el mito del oído musical”, que ha sido fuente de frustraciones que han impedido disfrutar de una formación musical a millones de personas en el mundo. En épocas pasadas, el realizar un “examen de oído” con el Maestro Vicente Emilio Sojo era poco menos que ir al cielo a pedirle entrada al propio Dios. Pasar dicha prueba significaba llevar una condecoración. “Oh! pasó el examen con el Maestro”, decían con orgullo y el que no lograba repetir aquellos tap, tap, tap, marcados con el puño sobre la mesa o cantar las melodías exigidas, era estigmatizado para el resto de su vida con un lapidario “no tiene oído”. Resulta que esos famosos exámenes “de oído melódico y ritmico” que se han hecho desde siempre en las academias, analizan simplísticamente sólo una modalidad del sentido musical del aspirante: la de reproducir sonidos. Desconocían la existencia de otras como la de escuchar, de inventar, de imaginar sonidos, timbres y acordes o la capacidad rítmica y no melódica o viceversa o la habilidad melódica pero no armónica. Podríamos citar docenas de ejemplos de limitaciones entre los grandes genios, como Bellini, el más grande melodista de la ópera italiana y el más pobre armonizador. La mentalidad castradora ha desconocido los derechos musicales del ser humano: el de aprender, el de disfrutar, el de ser transformado por la magia de la música, de allí la existencia de la musicoterapia. Esa mal llamada “educación musical” ha resultado una “deformación musical”; ha creado una idolatría respecto a la capacidad de afinar y la de ejecutar con facilidad, al punto de censurar a quienes no tienen tales habilidades innatas y de negarles la posibilidad más valiosa que tiene todo ser humano, la de desarrollar sus habilidades, la de aprender. La historia de la música ha sido la historia de los prejuicios. Beethoven también creía en ese mito, cuando dijo en su testamento escrito apenas a los treinta y un años que no se atrevía a decirle a la gente: "¡Hablad más alto, gritad porque soy sordo!" “¿Cómo podía revelar la debilidad de un sentido que debería ser en mí más perfecto que en los demás?”. El mismo Beethoven, a la fuerza descubriría, al quedarse completamente sordo, que un mundo maravilloso de sonidos crecía dentro de él y compuso en ese estado sus más grandes obras, entre ellas la Novena Sinfonía. La música, como lenguaje universal es también un derecho universal, como todos los derechos humanos y nadie debe ser privado de disfrutarla.

NOTA: Si desea leer más, coloque en Google: “testamento de heiligenstadt”

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LOS MITOS DE LA MÚSICA

Oscar Mago B.

oscarmago.ucv@gmail.com

Para muchas personas, la música (mal llamada) “clásica”, es un misterio y apreciarla en profundidad es una empresa para eruditos. Nada más lejos de la verdad. Este es el primer mito. Su apreciación podemos definirla como la habilidad de entender la música como lenguaje o idioma y, como todos los lenguajes, se puede aprender con una buena guía y algo de dedicación. En nuestras clases de apreciación musical para adultos utilizamos el método llamado “análisis auditivo”, que es la vía más lógica de aprender los idiomas –y la música lo es- es decir, escuchando, viendo y repitiendo. Por eso enseñamos los rudimentos de la lectura musical, sin pretender que aprendan a solfear ni mucho menos. Desarrollar el elemento visual es muy importante. Estamos más acostumbrados a usar la vista que el oído. En la vida cotidiana empleamos la vista casi para todo. Inclusive muchas personas cegatas ¡se ponen los anteojos para escuchar mejor! Por ello es tan traumático perder la vista, en cambio la perdida de la audición puede ser más llevadera. Es por ello que resulta útil enseñar a seguir la partitura para así asociar la música con la escritura en el pentagrama y, en cierta forma, aprender “a ver” las notas y los ritmos. Eso se logra con relativa prontitud y permite un disfrute más completo, pues el oyente aprende a ubicar con facilidad los distintos instrumentos de la orquesta en la partitura y hacerse una idea de las variedades rítmicas también. Otra de las dificultades que observamos en nuestros alumnos es la identificación de algunos de los elementos de la música. Primero intentamos que la persona logre diferenciar los agudos, los centros y los graves. Después se le hará escuchar las variedades rítmicas para luego aprender a reconocer los distintos instrumentos, con lo que hará un gran avance en su habilidad para detectar los timbres. Hemos podido comprobar que aun muchos oyentes entrenados tienen dificultades para determinar qué instrumento está sonando en una orquesta. Lo ideal es seguir el método natural para aprender los idiomas, tal como lo hacen los niños: escuchar y repetir. A nadie se le ocurriría enseñar a un bebé el alfabeto y la ortografía antes de que comience a hablar. Sin embargo casi todas las escuelas de idiomas pretenden enseñar así a sus alumnos. Por eso no aprenden a hablar ni a entender. La música es igual. No necesitamos saber los nombres de las notas ni la técnica de composición para disfrutarla. Es similar a la pintura: la vemos y nos gusta o no, no preguntamos qué tipos de pintura o de pinceles usó el artista. El segundo de los mitos es la creencia popular de que a un adulto se le dificulta aprender a apreciar la música, porque dicen que “loro viejo no aprende a hablar”. A eso contestaríamos, “pero sí a escuchar”. Por experiencia aseguramos que con un pequeño esfuerzo usted podrá desarrollar todas esas habilidades, si aun no lo ha hecho. La edad importa poco a la hora de entrenar el oido musical. Pensamos que, por el contrario, se le facilita al adulto porque tiene mayor experiencia en la vida y ha escuchado más. A la música se le ha llamado “el lenguaje universal", y nada es más cierto. A través de ella se entienden los pueblos. No importa que venga un alemán o un ruso a tocar a Caracas o un criollo a Tokio. El arte lo pueden apreciar en cualquier parte. El tercer mito es el del “oído musical”, del que hablaremos próximamente. Visítenos en www.lacoctelera.com/oscarmago

prudencio esaa primero la derecha y sus hermanos

Prudencio Esaa (primero a la derecha y sus hermanos)

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PRUDENCIO ESAA, músico sin bombos ni platillos

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Prudencio Esaa (1892-1971), para la mayoría sólo es un incógnito personaje nacido en El Sombrero, Estado Guárico, que le da nombre a la Escuela de Música de El Paraíso. También era un desconocido para muchos de los profesores que laborábamos allí. Un buen día, hace unos veinticinco años, escribimos una biografía del personaje y, para nuestra sorpresa, apenas al comenzar la investigación descubrimos que se trataba de uno de los más ilustres compositores, que permanecía –y permanece- desconocido para la gran mayoría. ¿La razón?, su humildad y sencillez, un músico que se dedicó a trabajar en serio por el país, a darle hermosas composiciones y a impulsar grandes iniciativas culturales. Nos llamó poderosamente la atención que su obra estaba ausente de los programas de estudios de piano en las escuelas de música, inclusive la Juan Manuel Olivares, antigua Escuela Preparatoria, a pesar de que él fue fundador de la cátedra de piano. Sin embargo, ya se conocían sus hermosas piezas pues algunas sus partituras para piano habían sido editadas por la Universidad Central de Venezuela en 1969 y había compuesto la música de la primera película venezolana Juan de la Calle y de Doña Bárbara; pero, ¿por qué extrañarnos?, si es que entre nosotros la seriedad no da prestigio, y si el personaje posee un carácter enigmático y modesto, menos todavía. En el curso de la investigación obtuve una breve biografía escrita por su sobrina Alicia Sánchez Esáa, quien gentilmente nos la facilitó. También me aportaron valiosos datos su sobrino Felipe Esaa Anderson y su esposa Isaura. De aquel –todavía inédito- trabajo, recogemos algunas ideas. Esaa poseía una evidente vocación por la enseñanza, la cual prodigó también en la Escuela Popular de Música y en la Experimental Venezuela, de la que fue cofundador junto con el maestro Freddy Reyna y el profesor Sergio Moreira. Sería nombrado Inspector Nacional de Música. Obtuvimos varias dedicatorias manuscritas que le hicieron sus amigos Moisés Moleiro y Vicente Gerbasi, quien describió poéticamente –no podía ser de otra forma- la obra de Esaa “Pájaros jugando en torno de una fuente”, con este bello símil: “es para mi como un recuerdo de infancia en una primavera de Florencia”. La música es el psicoanálisis de los compositores. En la de Prudencio Esaa descubrimos su tendencia barroquizante, con rítmos uniformes y contínuos, contrastes de disonancias-consonancias, intensas armonías y su inclinación a usar títulos nostálgicos de aires antiguos o evocativos del pasado, como Nocturnal, Toccatina, Preludio a l’Antica o “Domingo en mi pueblo, recuerdo de mi infancia”, del que por cierto poseemos copia caligrafiada por el propio compositor, con una calidad tipográfica. Ellas nos revelan una personalidad sensible y añorante del pasado, con tendencia a la melancolía. Sus ocho años en Nápoles y los veinte en los Estados Unidos le dieron una visión universal de la música, pero lo convirtieron en un desarraigado. “Quiero irme a morir a Italia”, decía. Hoy, el gran pianista y musicólogo Juan Francisco Sans, ha emprendido la importantísima labor de rescate de la obra de nuestros músicos en Clásicos de la Literatura Pianística Venezolana, que alcanzará el 8vo volumen con la de Prudencio Esaa, quien fue “un músico sin bombos ni platillos” y uno de nuestros verdaderos valores del siglo XX.

(Publicado en Tal Cual, pag 19, el 21-6-2007)

mozart dinamico oscar mago b oscarmago ucv gmail com

UN MOZART DINÁMICO


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El proceso de descubrimientos en la música occidental ha sido muy lento. Cada época obtuvo sus logros particulares. La Edad Media apenas conoció la composición de una o dos voces simultáneas y a partir del siglo XV, en el Renacimiento, se alcanzó la cumbre con las misas, como las de Palestrina, en las que muchas voces interpretaban partes diferentes: fue la época del contrapunto. En cambio el período Barroco (hasta mediados del siglo XVIII) en música se caracteriza por el gran desarrollo en la construcción de los instrumentos y la formación de los grupos orquestales en un sentido cercano al contemporáneo. Además se descubrió el valor expresivo de las intensidades y los contrastes, que en la pintura fueron representados con el claroscuro y en música con el forte y el piano (o fuerte y suave). Bach, Handel y Vivaldi fueron dignos representantes de esa época. Sin embargo la música verdaderamente moderna culmina en la última mitad del siglo XVIII, época conocida como el neo-Clasicismo. Se forman las primeras orquestas modernas y se inician en 1727 los conciertos públicos en París con los Concerts Spirituels, gran novedad, pues antes la música era un fenómeno palaciego reservado a la nobleza. Luego en Mannheim se sentarían las bases técnicas de este nuevo estilo. Además de la variedad de timbres que se alcanzó con diversidad de instrumentos, el verdadero logro fue la dinámica. Si en el Barroco predominó el contraste, en el Clasicismo se desarrollan la melodía, la armonía y la gama inimaginable de intensidades, desde el pianissimo más sutil hasta el fortissimo enervante producido por la totalidad de los instrumentos. El público era tan sensible en aquellos tiempos que –narran algunos cronistas- cómo los asistentes iban levantándose de sus asientos a medida que crecía el volumen orquestal y empezaban a aplaudir eufóricos al llegar al fortísimo y seguían acompañando la música con sus aplausos. Haydn, en su Sinfonía La Sorpresa explota la hipersensibilidad de sus fans dieciochescos e introduce los contrastes violentos que asustaban y maravillaban a sus ingenuos oyentes, pero Mozart fue la culminación y la síntesis de esta época. En él, en sus escasos treinta y cinco años de vida, se resume toda la historia del Clasicismo. Hoy, hemos tenido la oportunidad de resucitar esos conocimientos archivados en olvidadas neuronas cerebrales y “vivirlos” realmente, cuando escuchamos el domingo 10 de junio pasado al maestro alemán Wolfram Christ, quien dirigió un concierto todo Mozart con la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en el que interpretó, también como violista, la Sinfonía Concertante para violín y viola, con la magnífica y “temperamentvoll” violinista Lisa Immer. El absoluto control dinámico que ejerce Christ sobre la orquesta, le permite producir una interpretación como pocas veces hemos escuchado, llena de matices, sabio manejo del acento y de la frase, de las que extrae melodías con verdadero sentido mozartiano del “cantabile” y un expresivo énfasis en la disonancia y el silencio. De especial interés fue la original Serenata Nocturna para dos mini orquestas, donde el compositor hace un inédito uso protagónico del timbal. Dicha maestría técnica de contrastar simultáneamente dos orquestas la desarrollaría Mozart unos siete años después en su Don Giovanni. Aunque no somos dados al superlativo en la crítica, aquí es inevitable. Christ nos ha dado una lección que el público, como hace dos siglos, nuevamente reconoció de pié con aplausos eufóricos. ¡Bravissimo Maestro!
(Publicado en Tal Cual, pag 19, el 14 de junio de 2007)

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EL INSTRUMENTO MUSICAL MÁS SORPRENDENTE

(en la foto ENRICO CARUSO)


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La voz humana es el instrumento más limitado en extensión, en comparación con otros, y a la vez el más sorprendente de todos por su versatilidad tímbrica. Entre las cualidades de la música están el sonido y la ausencia de sonido (el silencio); y en el sonido se distinguen la duración, la altura, la intensidad y el timbre. Si un oyente llega a distinguir o individualizar y a diferenciar todas esas características, podrá decirse que ya tiene las herramientas para disfrutar de este arte, aunque no haya estudiado música. Cada instrumento tiene una fortaleza respecto a alguna de esas características. El piano, por ejemplo posee la mayor extensión, los “de cola” llegan a tener 88 notas, pero es el que tiene menor variedad tímbrica. El violín no tiene esa gran extensión, sólo unas 40 notas, pero a través del “ataque” o forma de producir el sonido con el arco o con los dedos, se obtienen innumerables efectos como el spiccato (destacado), pizzicato (pellizcado), martellato (martillado), staccato (destacado), ricochet (o saltado), y con ciertas técnicas se puede variar el timbre, como cuando se tañe con el dedo (pizziccato) o cuando se aprisiona el puente del violín con una especie de grapa de madera (“sordina”) o cuando se percute la cuerda con la madera del arco (col legno o “con el leño”). De todos los instrumentos, el menos extenso es la voz humana (normalmente 8 a 12 notas en muchos cantantes populares y en el mejor de los casos 24 a 26 en los líricos que han educado su voz con un entrenamiento de años, aunque hay raras excepciones, en algunas sopranos llamadas sfogato o “desahogadas” que alcanzan una media docena de notas más, como fue el caso de Ima Sumác, Madó Robín o de la cubana Remolá. Pero la naturaleza quiso compensar tanta limitación con la versatilidad tímbrica. No existe instrumento que iguale a la voz en cuanto a la posiblidad de modificar su “color”, como también se le llama al timbre. Es por ello que cada una, puede ser reconocida individualmente, como la de Caruso, Carreras, Domingo, Julio Iglesias, José Luis, Sara Brightman, etc.. La cualidad que nos permite distinguirlas es, precisamente, su timbre. Pero ello no queda allí. Las voces no sólo se identifican por el registro grave, medio o agudo en que cantan, sino por la calidad de cada una. Así describimos las diversas voces con adjetivos que evocan otros sonidos (“de trompeta”), colores o tonalidades (“claras”, “oscuras”, “brillantes”), imágenes (“abiertas”, ”cerradas”, “metálicas”, “leñosas”) o texturas (“pastosas”, “ásperas”) y hasta sabores (“dulces”). Los tipos de vibración (o vibrato) que producen también les dan una característica propia. Así hay voces “planas” o sin vibrato- Si el vibrato es exageradamente rápido se le dice “capretto” (o caprino, como el de la cabra) o con “trémolo” cuando éste es muy pronunciado y “ululante” si es demasiado lento. En fin, la voz es el primer instrumento que conoció el ser humano, es el que más íntimamente le llega desde la gestación y la primera infancia. Es por ello que hay “canciones de cuna” y no piezas de violín, piano o trompeta para bebés. Las religiones que, como la judía o la cristiana, abandonaron el uso de instrumentos en sus ritos, siempre conservaron la voz como medio de comunicación con la divinidad. La declamación y el canto como medios de expresión vocales deberíamos cultivarlos, por el solo hecho de que nacemos con un instrumento por dentro, que es parte integrante de nuestra personalidad.

(Publicado en Tal Cual, pag 19, el 7-6-2007)

Moises moleiro musico con buen oido

MOISÉS MOLEIRO, un músico “con buen oido”.

Conocí al Maestro Moleiro en 1974 o 75, ya pasaba de los 70 años. Su espontánea sencillez de llanero y hombre cultísimo permitió que un atrevido jovencito musicólogo indagara en su vida y obra y lo invitó a departir en su casa y luego a visitar a su colega Joaquín Silva Díaz, gran compositor venezolano desconocido entre nosotros, quien residió casi toda su vida en Francia. De aquella estimulante amistad quedan unas interesantes entrevistas que le grabé. Moisés Moleiro fue quizá el músico más talentoso y original de su generación, igual que como pintor fue su hermano Raul. Nos sorprendió con la afirmación de que nunca había estudiado composición formalmente. Estudió unos meses de armonía pero –nos confesó- que “no podía soportar esos estudios escolásticos”, y los abandonó a los pocos meses. Sin embargo, fue uno de los más ricos armonistas. Su creatividad exigía acción y por tanto, necesitaba plasmar con urgencia en el pentagrama las ideas que bullían en su imaginación. Así se convierte en un auténtico miniaturista musical del que una vez hicimos un paralelo con Doménico Scarlatti (Revista Imagen nº 109, dic. 1976, pag. 99), quien también, como él, compuso pequeñísimas obras maestras para el teclado, plenas de creatividad, riqueza rítmica y melódica sobre un tramado contrapuntístico. A esas características el Maestro imprimió un sorprendente sentido rítmico criollo. Pueden disfrutarse en obras como la Sonatina*, la Toccata en Do Menor y en Do Mayor, obras de perfecta lógica virtuosística para la ejecución en el teclado, con la que crea un nuevo estilo musical de inspiración barroca y a la vez venezolana. Algunas de estas obras -rescatadas del abandono moral que sufren nuestros compositores- pueden ser escuchadas en un CD titulado “Ofrenda”en interpretación de la gran pianista Carmencita Moleiro, hija del compositor y nuestra antigua “jefa” en la Escuela de Música Pedro Nolasco Colón. Así es, Moisés Moleiro no estudió composición porque sencillamente no le hizo falta. Su espíritu creador no aceptaba mordazas académicas. Su perfecto oído musical lo llevó a intuir y superar todo el contrapunto, la armonía y el melodismo tradicionales, los cuales estudió directamente en su fuente, según nos dijo, con dos buenos maestros: nada menos que Juan Sebastián Bach y Wolfgang Amadeus Mozart. Parecido a su contemporáneo colega y amigo Vicente Emilio Sojo, fundador de la “Escuela estilística de Santa Capilla”, autodidacta también y creador de un estilo único y personal que legó a una legión de compositores formados por él. Moisés Moleiro es un orgullo para Venezuela que el espíritu de dignidad nacional debe rendirle, sin ambajes, un merecido homenaje.

*Su Sonatina puede apreciarse en un video del pianista Vladimir Valdivia, en una ejecución virtuosística. (Basta entrar en www.youtube.com, coloque “moleiro sonatine” en el buscador que está arriba a la derecha y haga click en play).